domingo, 31 de mayo de 2009

De donde

Cuando escribo,
escribo desde mi tristeza,
desde mis carencias,
mis miedos,
mis vacíos,
mis desamores.

Tenía muchos años que no escribía así,
que no me sentía libre para hacerlo.

En el fondo,
nunca se deja de ser uno mismo,
aquí sigo,
aquí estoy,
recordando viejos y nuevos sueños,
cosas olvidadas
y cosas vividas,
gente que está
y gente que pasó.

He amado a medias,
esa es la verdad,
como casi todas las cosas que he hecho.

Me frustro a veces,
cuando las cosas no salen como quiero,
me molesto,
me engrincho,
me gana la soberbia
y la ira
y sé que en el fondo no gano nada con eso,
sí, gano frustración,
eso es lo que gano.

¿Por qué existirán personas que no tienen nada?
No tienen familia,
ni casa,
ni vecinos,
nadie que los quiera,
ni siquiera un pobre perro callejero que les ladre.
Debe ser muy triste
estar tan solo en la vida,
porque hasta la esperanza
debe haberse ido de esas personas.

Y si lo pienso bien
soy muy afortunada,
tengo a mi mamá,
a mis hermanas,
a mis sobrinas,
a Dios,
a mí misma,
a mi trabajo,
a mi carrera,
tengo amistades,
buenos compañeros de trabajo.

Tengo salud,
mi cuerpo completo,
mis virtudes
y mis defectos,
sigo siendo joven,
inteligente
y bonita.

Y aunque las cosas a veces
no vayan bien,
sigo teniendo,
mucha,
pero mucha esperanza
y mucha fé.

Caracas, 11-08-2008