sábado, 1 de agosto de 2009

LAS VUELTAS DE LA ESPIRAL, ENTRANDO EN EL LABERINTO

Después de diecisiete años,

he vuelto a abrir la puerta,

extraño,

nunca estuvo cerrada con llave,

como pensaba.


En el fondo,

sabía que algún día,

debía abrirla y cruzar el umbral

que en aquel momento no estaba preparada para pasar.


En el estante de la entrada,

aparte de libros y polvo,

hallé mi escudo,

un poco oxidado

y mi antigua espada de doble filo y plata tallada

con formas y nudos celtas,

en cuya hoja se haya escrita una antigua oración.


La oscuridad era total en el recinto más allá,

sólo el viento se escuchaba en el titilar,

de una campana que colgaba del marco de madera de la puerta.


Encendí la lámpara,

y entonces pude ver que allí,

había otra puerta,

la definitiva,

aquella que me llevaría a recorrer

la verdad de mi ser.


Tomé mis cosas,

me dirigí a esa vieja portecilla,

con un poco de temor.

supe instintivamente,

que sólo abriría si daba tres toques,

no había otra forma…


La puerta se abrió

y toda la luz que entró,

por un momento mis ojos cegó,

hasta que mi vista se acostumbró

a aquella hermosa claridad

y puede observar que era el camino

hacia un bosque de árboles altos y verdes,

lleno de cantos de pájaros y ardillas

que corrían y saltaban de rama en rama.


A un lado,

esperando,

vi un hermoso caballo blanco,

noble, fuerte y poderoso.

su silla era muy bella,

nueva, me invitaba a montar.

acaricié sus crines y le saludé.


Supe entonces que desde aquel momento,

comenzarían las luchas

por encontrar toda mí historia,

todos mis sueños y tesoros perdidos,

supe también,

que al final del recorrido,

un guerrero con el signo del águila y del halcón,

me hallaría,

para comenzar a definir y contar otra historia,

la mejor historia,

la del Amor…


Caracas, 30-07-2009