jueves, 16 de junio de 2011

A veces, sólo a veces, uno desea que alguien lo escuche.


Es tan fácil cuando encuentras en la calle a una persona desconocida y le cuentas tu vida, tus aflicciones, es más fácil porque esa persona no te conoce, sólo escucha sin decir palabra, sin hacer juicios.

Sin necesidad de mirarla a los ojos le hablas, te ves a ti mismo por dentro y permites que fluya ese caudal tanto tiempo acumulado, toda esa carga que se va formando día a día y que por esa misma monotonía en la que vives, no permites que salga, que circule y dejas que se convierta en un lago de aguas negras, que muchas veces te envenena el alma.

Te levantas de madrugada, sin ganas, para ir a un trabajo que probablemente no te satisface y que te roba la alegría de vivir y el valioso tiempo que deberías estar compartiendo con aquellos que amas, de hacer aquello que realmente te llena.

No hablo de salir a parrandear o tomar licor y andar de fiesta en fiesta, hablo de eso más profundo que te hace vivir y con ganas de seguir adelante.

Tú sabes a que me refiero…

Por eso me gustan las mascotas, ellos son muy leales y cariñosos, sobre todos los perritos; te esperan con ansias cuando no estás, mueven la cola de un modo alegre cuando te ven, casi hablan, y que decir de cuando uno está triste, parece que se conectan con ese estado de ánimo y te ven con unos ojos que expresan todas esas emociones que no te pueden expresar con palabras.

Las mascotas, esos animales que amas, porque sí, uno realmente puede llegar a amar a un animalito, lo digo con base y experiencia, son una parte bien importante en la vida de una persona, si no tienes hijos se convierten en ese algo que te da fuerzas para vivir y seguir adelante; te conectas con ese ser, lo llegas a conocer bien, cuando tiene hambre o se siente mal, se crea un lazo que dura toda la vida, aún cuando ese ser especial se va de este mundo.

Tu animalito también te escucha, son excelentes amigos, nada de jucios de su parte, simplemente te aceptan como eres, así te huelan los pies y tú también lo aceptas como es, así la gente diga que es un bicho extremadamente feo, pero el amor de verdad acepta a cada cual como es y eso en verdad no tiene precio.

Sí alguna vez te sientes con la necesidad de hablar, busca un desconocido o adquiere una mascota… Verás como la vida te cambia.

P.D.: Esta es mi reflexión y mi verdad, no necesariamente la tuya.