domingo, 5 de junio de 2011

La mula terca

Había una vez, una mula muy terca que estaba triste y frustrada, porque por todo se molestaba y a todo el mundo pateaba, la mula viendo que aquella situación se le escapaba de las manos, es decir patas, decidió ir a ver al sabio de la montaña.

Poco a poco, la mula terca se fué caminando, hasta que llegó a la cima del montículo en donde vivía el sabio.

En la entrada de una cueva, estaba sentado un hombre, de aspecto humilde y sereno, la mula se paró enfrente de aquel hombre (porque supo que era el sabio) con la cabeza baja y muy avergonzada.

Entonces el sabio le preguntó con mucha amabilidad: -Mi querida mula ¿Qué motivos te traen a estos solitarios parajes?

La mula levató su cabeza y le dijo al sabio su problema, que por todo pateaba y se ponía de mal humor. El sabio le preguntó si conocía la moraleja del uso del cuchillo, a lo que la mula le respondió que no.

El sabio le explicó entonces, que el cuchillo es una herramienta que creó el ser humano para cortar y de este modo ayudarse en diferentes labores, pero que por otro lado ese mismo cuchillo útil, puede ser utilizado para matar y hacer daño, que todo estaba en la decisión de como elijes usar algo.
La mula después de reflexionar sobre esas palabras, le dijo al sabio: -Señor entonces yo he estado usando de muy malas maneras mis patas, que Dios me dió para caminar, correr o sostenerme. En verdad nunca había pensado en ello.

El sabio le contestó: -Vete hija, hoy aprendistes una gran lección, no dejes que la rabia y la soberbia te hagan utilizar tus bienes en mal provecho.
La mula muy contenta, le dió las gracias y más nunca, en lo que le quedó de vida, volvió a utilizar sus patas para otra cosa que no fuera caminar, correr o sostenerse.

Caracas, 03-07-2009