domingo, 5 de junio de 2011

Leru, leru, ahí viene mi tía la solterona!

Sábado 19/05/2009 (Migrado de un blog anterior)


No entiendo como a estas alturas del siglo 21 se sigue usando la palabra solterona, según el diccionario Larusse, se define como solterón o solterona a: “soltero ya entrado en años”. Está bien con esa definición no hay problemas, el problema se presente cuando la sociedad estigmatiza, más que todo a las mujeres como yo, mayores de 30 años que no se han casado y menos aún tenido, por lo menos, un hijo.

Es bien molesto cuando las personas de mi entorno me preguntan, y tú cuándo te casas? Cuándo vas a tener un hijo? Mira que te dejó el autobús, ya se te pasó el tren, ¡Patrañas! Me provoca mandarlos a lavarse el sagrado sitio en donde la espalda pierde su decente nombre, saben porqué? No ustedes no saben por que no están dentro de mi cerebro para ver todo lo que me pasa por la cabeza cuando me hacen este tipo de preguntas idiotas. Mucha gente vé la soltería de los demás como un fracaso y la verdad no es así, les cuento.

En mi caso en particular, si he tenido novios y parejas, algunas relaciones no han transcendidos, otras si. Primero y principal que no me voy a atar a una persona que por diversas circunstancias no puede estar conmigo, y nunca me haya dicho las palabras mágicas: “YO TE AMO”.
Simplemente ellos no han sido lo que yo busco, han sido tremendas personas, han sido maestros de vida, pero ninguno fue el hombre para mí, todos fueron sapos que besé en espera del individuo correcto.

Tengo como 5 años sola, la verdad es que me siento bien, hubo momentos en los que me atormentó el pensamiento de “¿porqué no consigo a nadie? ¿Por qué sigo sola? Será que soy muy fea o muy bruta”. La verdad es que hasta que no entendí que antes debía amarme a mí misma (de la cabeza a los pies, por dentro y por fuera) y hacerme responsable de la persona que soy, no iba a llegar un hombre que valga la pena, sigo sola, pero ya no me atormenta la idea de la soltería, porque soy una mujer profesional, me mantengo yo misma, no le rindo cuentas a nadie, si quiero lavo la ropa o hago los oficios de la casa, sinó quiero nadie me obliga; me gasto el tiempo jugando en Internet o viendo tele o leyendo un libro o pintando, haciendo cosas que me gustan realmente, me compro la cantidad de zapatos que quiero, duermo solita sin tener que aguantar los ronquidos y los gases nauseabundos de otra persona, jajaja. Salgo o me quedo en mi camita cual morsa en la orilla del mar. Coqueteo o tengo malos pensamientos con chicos guapos sin sentirme culpable de infidelidad por omisión, como lo que se me antoje, sinó quiero cocinar me preparó cualquier mezclote delicioso y gozo un mundo saboreándolo.

Le hago cariños a mi mamá cual niña chiquita, adoro a mi mami, aunque a veces nos digamos barriga verde, etc.

Todo esto no quiere decir que tengo la vida ideal, también tengo problemas y conflictos, sólo que ahora todo es más llevadero.

Ahora estoy sacando la carrera que siempre quise, Diseño Gráfico, sí me encanta el diseño en todas sus formas y me parece que el más grande Diseñador que existe es Diosito, es lo máximo!

La verdad es que la soltería es muy sabrosa, no niego que si me gustaría tener una familia, pero no me voy a empeñar ni a seguir martirizándome por eso.

He visto que las personas que me juzgan por ser soltera son las más infelices en sus relaciones de pareja, y algo que he notado con cierta tristeza es que la gran mayoría de las personas que conozco que están emparejadas, tienen todos los motivos del mundo para estar juntas, menos el principal, el amor de uno por el otro.
¿Cómo me dí cuenta de este detalle? Bien simple, sólo observé el comportamiento de algunas personas, también conversando con mi abuelo Carlos, quien es bien vaqueano en estos temas.

Me dí cuenta de que simplemente, si una mujer engaña a su esposo, novio o pareja, es por que no la amá; las mujeres cuando amamos de verdad no tenemos ojos para otros hombres, ni siquiera un mal pensamiento. Y si lo engaña con varios hombres mucho menos es amor lo que hay en esa relación.

Mucha gente está con otra por costumbre, por dinero, por sexo; menos por amor; miren a su alrededor, ¿Cuántas parejas conocen que son felices? Y no hablo de que todos los días son de alegría y corazoncitos en el aire, sinó de respeto y comunicación.

Hablo con base porque he conocido y conozco muchos casos, infinidades; lo más triste a veces, es que es solamente una de las partes la que ama a la otra persona, he escuchado que se expresan tan feo de ese ser que tienen al lado, que me dá una lástima con él o la pobre infeliz que tiene la gran desgracia de estar al lado de este ser humano. De pronto hasta se van a las manos, se faltan el respeto; eso es muy triste en verdad, porque tienen hijos y sus hijos crecen con eso en su cabecitas y esas creaturas llevan muchas heridas emocionales y probablemente sigan de adultos esos patrones de conducta de sus padres, por que uno repite lo que aprende, mientras crece, y el que me diga lo contrario que lance la primera piedra.

Otros de los errores que cometemos los seres humanos al momento de elegir pareja, es que nos enamoramos por los ojos y la fantasía, no nos damos el tiempo necesario de conocer a la otra persona y saber si se ajusta a lo que queremos nosotros como parejas, simplemente nos lanzamos porque es muy linda o es muy guapo, no, no, no, primero hay que ser amigo de tu futuro esposo o esposa, así se conoce a la persona realmente, porque cuando uno comienza una relación con alguien que no conoce, siempre quiere presentar la cara más linda. De pronto el tipo es un flojazo, no le gusta trabajar, sinó que vive de lo que Dios le mande y resulta ser que le cae a labias a la pobre boba, que está encantada por que él se parece a Brad Pitt, te casas y qué pasa?, te toca mantener al imbecil, porque te empieza a decir que dejó el trabajo porque su jefe le tenía rabia, etc. Debes aprender a cambiar un bombillo y ha hacer cosas que posiblemente tu papá era el que las hacía.
Por el otro lado está el chico, se casa con la muchacha porque es linda y dulce, etc., Te casas, tu mujer se vuelve una cuaima, claro ya firmaron el contrato de propiedad de cada uno.

No, uno no es dueño de nada ni de nadie, todo lo que tenemos en esta vida es un préstamo, dígame alguien: ¿Te vas a llevar tu casa, tu cama y tu carro cuando te mueras? No verdad, entonces, cuídalo y compártelo, pero no te amarres a ellos.

¿Es tu esposo o tu esposa, tu novio o tu pareja un objeto del que puedes disponer a tu antojo, escondiéndolo de la gente? ¿Decidiendo sus emociones y gustos? No, tu pareja está contigo porque quiere o a lo mejor no quiere, pero está allí. Y si sabes que alguien realmente no quiere estar contigo, de ¿qué te sirve tener a esa persona que sufre ella y sufres tú a su lado? Por dinero? La libertad y la satisfacción personal, mis amigos no tienen precio. Dedícate tu tiempo a ti, no amarres a nadie, sé libre! Es lo más rico, de repente estás perdiendo el amor de verdad y esa otra persona también.

Pero si sabes que tu amado o amada te ama, dale libertad y agradece que está contigo, tienes la bendición de que alguien te ame, comparte contigo su vida y su tiempo, sin obligación alguna, es un regalo maravilloso que te están dando, todos no tienen esa dicha.


Siguiendo con mi tema de la soltería, para muestra basta un botón: la gran diseñadora revolucionaria de la moda, la fantástica Coco Chanel, nunca se casó, pero nunca tampoco lo necesitó en verdad, ella cambió el mundo, nos liberó de esos trajes latosos que no nos dejaban respirar, le quitó la cursilería a la moda y nos enseñó a ser más mujeres de lo que somos y todo esto sin tener un esposo e hijos.

¡Dios salve a Chanel y a todas las mujeres solteras y treintañeras como yo! ¡Viva la libertad del siglo XXI!