viernes, 30 de marzo de 2012

Carta de una madre‏


Querido(a) hijo(a), el día que me veas vieja, te pido por favor que me tengas paciencia. 
Entiende que la vida es un ciclo y todos volvemos a ser niños.
Si cuando hablo contigo, repito lo mismo mil veces, no me interrumpan para decirme “eso 
ya me lo contase" solo escucharme por favor... recuerda los tiempos en que tú eras niño(a) 
y yo te leía la misma historia, hasta que te dabas dormido(a).
Cuando quiera comer algo que no deba por mi salud, no me grites, explicame con cariño así 
como yo te explique muchas veces el daño que hacían los dulces.
Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, 
y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada.
Recuerda que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer, vestirte, peinarte, y cómo 
confrontar la vida...
El día que notes que me estoy volviendo vieja, ten paciencia conmigo y sobre todo trata 
de entenderme...
Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario 
para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, o arrogante, ten presente en tu corazón 
que lo más importante para mí es estar contigo, que me pidas consejos y me tomes en cuenta.
Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, 
de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos.
Cuando estos días vengan, no te sientas triste ni me hagas sentir incompetente, ayudame 
mientras llego al final de mi vida, pero con amor y cariño. 
Regalame flores "ahora" que puedo oler su aroma, dime que me amas "ahora" que aun puedo
 escucharte, demuestrame tu amor "ahora" que puedo verte. Aunque no tenga dinero para 
premiarte con un regalo, yo te lo agradecere con una gran sonrisa. 
 
TE AMO({}) Atte: Tu vieja, y recuerda cuidar a tus viejitos que hoy están ya mañana quien 
sabe y gracias a ellos tenemos vida y en un mañana seremos viejitos.
 
   Este bonito mensaje me lo envío mi hermana Karen por correo, uno de esos tantos que llegan
 y que sirven para hacer reflexionar sobre nuestras actitudes en la vida.
 
   La Sra. de la foto es mi abuela materna Juana Urbaez, a quién todos cariñosamente le deciamos 
Mamá Juana, Dios la tenga en su gloria.