viernes, 13 de abril de 2012

Un nuevo comienzo‏

Foto de mi linda pollita cuando era bebé.

La vida es un ciclo constante de muerte y renovación, las más antiguas religiones del mundo consideran que el año no comienza en enero, sino a finales de marzo cuando el invierno se ha ido y principia una nueva primavera, cuando todo renace y el mundo se inunda de energía renovada.
La vida de un ser humano no es tan diferente. Todos pasamos por distintas etapas que, idealmente sirven para irnos superando, aprendiendo de nuestros errores y poniendo en marcha nuevos proyectos. Aunque estemos inmersos esa rutina inevitable que nos impone la existencia cotidiana, debemos hacer lo posible por renovarnos a cada momento.
El cambio puede empezar por nuestro entorno, modificándolo para hacerlo más confortable, más eficiente, más saludable. Quizás añadir plantas a la decoración de nuestra casa, cambiar los muebles de lugar, agregar nuevos elementos, el solo hecho de introducir algo distinto en nuestro hogar hace que nos sintamos mejor.
Pero lo que más debe estar sujeto a ese nuevo comienzo es nuestro interior. Mucha gente pasa por la vida sin hacer nada por su espíritu, por su mente, por su superación personal. Llegan a una pared simbólica de la que ya no pasan, y se estacionan esperando que transcurran los años, quizás aguardando que ocurra un milagro que mejore todo, mismo que nunca sucederá.
Quienes han estado cerca de la muerte aprenden una lección vital: vivir cada día como si fuera el último, apreciar los pequeños detalles, y trabajando cada minuto por la propia superación.
Si eres de los que viven estacionados en una forma de vida, despréndete de ese invierno psicológico y entra en una nueva primavera. Repara los daños y errores, aprende de ellos, has planes, proyectos, atrévete no solo a soñar, si no poner todo de ti para hacer realidad esos anhelos.
Aprende cosas diferentes, abre los ojos y mira que el mundo se extiende mucho más allá de los límites que quizás tu mismo has establecido.
Soñar no cuesta nada, a menos que esos sueños no cristalicen en una realidad resplandeciente. Nunca es tarde para comenzar otra vez, inicia un nuevo proyecto de vida, renovarse o morir es una frase cierta, y lo es en más de un sentido.
Renovarse es buscar caminos diferentes de nuestra existencia.
¡Cambia de look o simplemente al cambiar el estilo de tu de ropa ya eres diferente!

Mensaje tomado de las amigas del grupo de Yahoo: Eres maravillosa.


martes, 10 de abril de 2012

El amor de un Padre, Dick Rick Hoyt



Y pensar que nosotros los que estamos en buen estado, completos y sin ningún tipo de limitaciones nos quejamos tanto y pensamos que no podemos.

Estos hombres son realmente admirables y llenos de amor.

DIOS SIEMPRE LLEGA EN EL MOMENTO JUSTO

Hermoso atardecer en La Vergareña en el Edo. Bolívar, Venezuela. Año 2011
 
Todos los Domingos por la tarde, después del servicio mañanero en la iglesia, el Pastor y su hijo de 11 años iban al pueblo a repartir volantes a cada persona que veían. Este Domingo en particular, cuando llegó la hora de ir al pueblo a repartir los volantes, el tiempo estaba muy frío y comenzó a lloviznar.
 
El niño se puso su ropa para el frío y le dijo a su padre,:
OK, papá, estoy listo'.
Su papá, el Pastor, le dijo, 'Listo paraqué?'

'Papá, es hora de ir afuera y repartir nuestros volantes.'
El papá respondió, 'Hijo, esta muy frío afuera y está lloviznando. '

El niño miró sorprendido a su padre y le dijo, 'Pero Papá, la gente necesitan saber de Dios aún en los días lluviosos.'   
El Papá contestó , 'Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo.'

Con desespero, el niño dijo, 'Papá, puedo ir yo solo? Por favor?
Su padre titubeó por un momento y luego dijo, 'Hijo, tú puedes ir. Aquí tienes los volantes, ten cuidado.'

'Gracias papá!'
 
Y con esto, el hijo se fue debajo de la lluvia. El niño de 11 años caminó todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía.

Después de 2 horas caminando bajo la lluvia, con frío y su último volante, se detuvo en una esquina y miró a ver si veía a alguien a quien darle el volante, pero las calles estaban totalmente desiertas. Entonces él se viró hacia la primera casa que vio,  caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió.

Finalmente el niño se volteó para irse, pero algo lo detuvo. El niño se volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Él seguía esperando, algo lo aguantaba ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.
 
Salió una señora con una mirada muy triste y suavemente le preguntó:
'Qué puedo hacer por ti, hijo.'
Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo,:
'Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que   ....*DIOS REALMENTE LA AMA * y vine para darle mi último volante, que habla sobre DIOS y SU GRAN AMOR.

El niño le dio el volante y se fue.
Ella solo  dijo:
'GRACIAS, HIJO, y que DIOS te bendiga.'
Bien, el siguiente domingo por la mañana el pastor estaba en el púlpito y cuando comenzó el servicio preguntó:

'Alguien tiene un testimonio ó algo que quiera compartir?.

Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos:

'Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí, incluso todavía el domingo pasado no era Cristiana.
Mi esposo murió hace un tiempo atrás dejándome totalmente sola en este mundo. El domingo pasado fue un dia particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón; ese día llegué al final del camino, ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir.
Entonces tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa. Amarré y aseguré bien un extremo de la soga a las vigas del techo; entonces me subí a la silla y puse el otro extremo de la soga alrededor de mi cuello.
Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el sonido fuerte del timbre de la puerta.
Entonces pensé, 'Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá'.
 Yo esperé y esperé, pero el timbre de la puerta cada vez era más insistente, y luego la persona  comenzó a golpear la puerta con fuerza.
Entonces me pregunté, QUIEN PODRÁ SER?
Jamás nadie toca mi puerta ni vienen a verme!
Solté la soga de mi cuello y fui hasta la puerta, mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia.

Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos, frente a mi puerta estaba el más radiante y angelical niño que jamás había visto.
Su sonrisa, ohhh, nunca podré describirla! Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando dijo con voz de querubín:  'SEÑORA , sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama.'

'Cuando el pequeño ángel desapareció entre el frío y la lluvia , cerré mi puerta y leí cada palabra del volante.
Entonces fui al ático para quitar la silla y la soga.
Ya no las necesitaría más. Como ven  . . .ahora soy una hija feliz del REY.
Como la dirección de la iglesia estaba en la parte de atrás del volante, yo vine personalmente a decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno.'
 
Todos lloraban en la iglesia. 
El Pastor bajó del pulpito hasta la primera banca del frente, donde estaba sentado el pequeño ángel; tomó a su hijo en sus brazos y lloró incontrolablemente.

Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso.

Dios bendiga tus ojos por leer este mensaje. 

Esta bella historia me llegó por correo electrónico, enviado por mi amiga Solanda Chiriguayo.